Testimonio Dania A. Martin
El pasado 4 de julio mi esposo y yo tuvimos una tremenda experiencia personal donde vimos de una forma real y maravillosa el cumplimento de varias de las promesas de DIOS escritas en el salmo 23.
Sucedió que ese día decidimos ir a la playa como tantas otras personas. Al llegar vimos que el lugar estaba lleno pero al fin encontramos un rinconcito y entramos al agua sin alejarnos mucho de la orilla. Caminábamos con el agua a nivel de la cintura ,cuando de pronto sentimos un deslizamiento de arena debajo de nuestros pies y pronto tuvimos que nadar para poder mantenernos a flote porque habíamos caido en un hueco. Nosotros estábamos acostumbrados a nadar y no nos preocupamos al principio, pero al ver que nos íbamos alejando cada vez más de la orilla nos preocupamos ya que percibimos por debajo del agua una corriente muy fuerte que nos arrastraba. Ya casi agotados por el esfuerzo físico mi esposo gritó pidiendo ayuda ya que para colmo en ese lugar no había salvavidas.
Respondiendo al llamado se acercó un joven que extendiendo su mano nos dijo que debíamos aproximarnos más a él porque sino también caería en el hueco y no podría ayudarnos. Entonces mi esposo hizo un esfuerzo grande y me empujó hacia el joven, entonces pude asirme de su mano y salir de allí. Después mi esposo nadó fuertemente con las fuerzas que le quedaban y pudo llegar a la mano del joven también.
Ya pasado el susto el joven me preguntó: -¿Señora, cómo fue que usted no entró en pánico? porque si así hubiera sido se habría ahogado-.Yo le dije: -yo tampoco lo sé muy bien, sólo sé que somos hijos de DIOS y dice su palabra AUNQUE ANDES EN VALLE DE SOMBRA DE MUERTE NO TEMERAS MAL ALGUNO ... Y MI VARA Y MI CAYADO TE INFUNDIRAN ALIENTO.-
Así que él quitó el temor de nosotros y usó como cayado aquella mano salvadora que nos socorrió. Para nuestra sorpresa él nos dijo: -¡GLORIA A DIOS!, los entiendo porque yo soy cristiano también-. Osea que Dios usó a unos de sus hijos para salvar a otros. BENDITO Y ALABADO SEA SU NOMBRE, ¡AMEN!
DANIA A. MARTIN